CARTAS DESDE FUERA DE LA ESTERILLA

“El yoga comienza cuando abandonas tu esterilla”.

Es la frase con la que finalizo muchas veces las prácticas de asana. Y es también una buena forma de resumir cómo entiendo el yoga: una práctica que no termina en la esterilla, sino que nos invita a observar cómo nos relacionamos con nuestra vida y con todo lo que nos rodea.

Y es que el verdadero yoga empieza precisamente ahí: cuando volvemos a nuestro día a día, cuando tenemos que tomar una decisión, cuando algo no sale como esperábamos o cuando simplemente estamos intentando entender qué coño hacemos con nuestra vida.

Es justamente observar cómo nos relacionamos con todo lo que nos rodea a lo que nos invita el yoga.

La parte de Hatha es una herramienta muy poderosa para introducirnos en el yoga, pero no tenemos que olvidar las enseñanzas más profundas que nos ofrece la práctica.

Cartas desde fuera de la esterilla nace para hablar de todo eso.

De vez en cuando enviaré una carta con reflexiones sobre la parte más filosófica del yoga llevada a la vida cotidiana. Sobre esas enseñanzas que a veces parecen muy lejanas y de otro mundo, hasta que un día te descubres aplicándolas en mitad de una conversación, en el trabajo, en una relación o viendo las noticias.

Habrá espacio para recomendaciones de cualquier estilo: libros, música, películas, podcasts, proyectos, personas o iniciativas que me hayan hecho pensar y que crea que merece la pena compartir.

No tienen por qué hablar de yoga. Me interesa mucho más lo que nos ayudan a mirar.

Y, cómo no, iré informando de talleres, clases o nuevas propuestas de Ainara Yoga.

Pero solo cuando tenga algo que realmente merezca la pena contarte.

No quiero llenar otra bandeja de entrada porque sí.

Quiero que estas cartas sean un lugar para parar un momento, pensar, compartir y seguir llevando el yoga un poco más allá de la esterilla.

Y esto no tiene por qué ser una conversación en una sola dirección.

Si lees algo que te cala, descubres una película de las que te hacen pensar, conoces a personas que merecen ser reconocidas por su labor…

Cuéntamelo.

Y así, quizá, podamos empezar la siguiente carta contigo 😉

Si te apetece, será un placer encontrarnos también fuera de la esterilla.